OpenAI se dispone a demandar a Apple; otro socio se siente traicionado

Según Bloomberg News, OpenAI estaría barajando emprender acciones legales contra Apple después de que la integración de ChatGPT no lograra el crecimiento de suscriptores y la visibilidad que la empresa esperaba.
OpenAI ha contratado a un bufete de abogados externo para evaluar sus opciones, entre las que podría figurar el envío de una notificación formal de incumplimiento de contrato a Apple sin llegar a interponer inmediatamente una demanda completa. Es probable que cualquier acción legal se posponga hasta que concluya el juicio en curso entre OpenAI y Elon Musk.
Esta situación pone de relieve lo complicado que puede resultar Apple como socio para las grandes empresas de software. El iPhone ofrece una enorme plataforma de crecimiento, pero está totalmente bajo el control de Apple, y los desarrolladores externos son, en esencia, meros invitados. Apple tiene un historial de mostrar la puerta de salida a socios como Google y Adobe cuando parecen acomodarse demasiado.
TechCrunch se ha puesto en contacto tanto con OpenAI como con Apple para recabar sus comentarios.
Anunciada en la Conferencia Mundial de Desarrolladores de Apple en junio de 2024, la colaboración integró ChatGPT en los sistemas operativos de Apple como una opción dentro de Siri y como parte de la función «Inteligencia visual» del iPhone, que permite a los usuarios analizar su entorno con la cámara y enviar fotos a ChatGPT con preguntas relacionadas.
OpenAI y los observadores del sector preveían que el acuerdo podría generar, con el tiempo, miles de millones en nuevas suscripciones y otorgar a la empresa una posición destacada dentro de uno de los ecosistemas móviles más utilizados del mundo. En cambio, según informa Bloomberg, OpenAI se ha ido frustrando cada vez más, alegando que la integración está oculta, que sus funciones son difíciles de encontrar y que los ingresos están muy por debajo de las previsiones. «Básicamente dijeron: “OpenAI tiene que dar un salto de fe y confiar en nosotros”», declaró un ejecutivo de OpenAI a Bloomberg. «No salió bien».
Apple también tiene sus propias quejas, entre las que se incluyen preocupaciones sobre los estándares de privacidad de OpenAI y, según Bloomberg, frustración por la apuesta de OpenAI por el hardware, liderada por antiguos ejecutivos de Apple, incluido el exjefe de diseño Jony Ive.
OpenAI no es, ni mucho menos, el primer socio de Apple que se arrepiente de haber vinculado su futuro a la empresa. Apple tiene la costumbre de acoger a sus socios para luego distanciarse de ellos. El ejemplo más famoso es Google Maps, que era una de las funciones estrella del iPhone original. Su retirada en 2012 —sustituido por el producto Maps de Apple, de menor calidad— se convirtió en uno de los mayores fiascos tecnológicos de la década, lo que provocó una inusual disculpa pública por parte del director ejecutivo, Tim Cook. Las tensiones entre las dos empresas llevaban años acumulándose, desde el lanzamiento del teléfono Android de Google un año después del debut del iPhone en 2007. Tras la salida del entonces director ejecutivo de Google, Eric Schmidt, del consejo de administración de Apple en 2009, la rivalidad no hizo más que crecer.
Adobe también tiene sus propias cicatrices. Steve Jobs se negó a admitir Flash en el iPhone y el iPad, y publicó una famosa carta abierta en 2010 en la que explicaba sus motivos, lo que, en la práctica, sentenció a esta tecnología en los dispositivos móviles.
Spotify también pasó años alegando que Apple utilizaba su control sobre la App Store para perjudicar a los servicios de streaming musical de la competencia tras el lanzamiento de Apple Music en 2015. La Comisión Europea le dio la razón y multó a Apple con casi 1.800 millones de euros en marzo de 2024.
A veces, estas desavenencias pueden subsanarse por motivos comerciales. Google es ahora el socio de Apple en materia de infraestructura de IA, tras haber firmado en enero un acuerdo plurianual para impulsar la próxima generación de Apple Intelligence con los modelos Gemini. Apple paga a Google aproximadamente 1 000 millones de dólares al año.
Mientras tanto, OpenAI también ha tenido que lidiar con relaciones tensas. La demanda de Elon Musk contra la empresa, en la que acusa a OpenAI de abandonar su misión fundacional sin ánimo de lucro y de actuar de mala fe, se encuentra actualmente en fase de juicio.
Según se ha informado, la empresa también ha tenido que gestionar tensiones con Microsoft, su mayor patrocinador y socio de infraestructura, ya que busca una mayor independencia de cara a sus propias ambiciones de salir a bolsa.
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OpenAI no es, ni mucho menos, el primer socio de Apple que se arrepiente de haber vinculado su futuro a la empresa. Apple tiene la costumbre de acoger a sus socios para luego distanciarse de ellos. El ejemplo más famoso es Google Maps, que era una de las funciones estrella del iPhone original. Su retirada en 2012 —sustituido por el producto Maps de Apple, de menor calidad— se convirtió en uno de los mayores fiascos tecnológicos de la década, lo que provocó una inusual disculpa pública por parte del director ejecutivo, Tim Cook. Las tensiones entre las dos empresas llevaban años acumulándose, desde el lanzamiento del teléfono Android de Google un año después del debut del iPhone en 2007. Tras la salida del entonces director ejecutivo de Google, Eric Schmidt, del consejo de administración de Apple en 2009, la rivalidad no hizo más que crecer.
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